Roman Polanski recrea un juicio real en su última película

Una obra mucho más que correcta que los Oscars se han olvidado de nominar.

La película de Polanski es perfecta en cada detalle. La escenografía exquisita, la recreación del París de finales del siglo XIX es tan correcta que parece que lo hubieras vivido. El ritmo tan preciso que parece cortado con un bisturí. La trama avanza a pasofirme, ni lento, ni rápido, como el de un batallón que desfila. 

El oficial y el espía

Basada en la novela del escritor y periodista inglés Robert Harris, con guión de Polanski y del propio escritor. Es una historia de integridad, justicia y firmeza. De grandes valores que ya apenas se ven. Es una historia de hombres justos y valientes, respaldados por otros hombres que creen en defender la justicia y la verdad a toda costa. Que no se recrea en nada y da la información justa para que el espectador construya la historia pieza a pieza con una simetría milimétrica y llegando hasta el final real del caso. 

Sin atisbo de sentimentalismo. Como si los personajes supieran que les estamos mirando y actuaran conforme a las normas sociales de la época. A Jean Dujardin el personaje le queda como un traje cortado a medida, porque el casting, como todo lo demás, es preciso y cada interprete encaja a la perfección en su papel. La belleza de Emmanuelle Seigner abre la puerta a una realidad, que solo ahora se está empezando a extender, las mujeres maduras son hermosas.

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